lunes, 25 de abril de 2011

Carta a uno mismo (propio)

A tí, poeta del absurdo
narrador de lo vivido.
La poesía cuenta historias,
que la historia debía haber recogido.

A tí, inepto que te crees poeta
incauto que juglar te ves
no eres si no una sombra
de lo que los grandes quisieron ser.

A tí, que dices leer a Góngora y Quevedo
y Espronceda.
Vuelve presto a tu tierra
Busca inspiración, mas allí no vuelvas

En Campo Charro te erigiste
tierra de letras y buen vino.
Vuelve pronto a La Mancha
tierra de gigantes que se creen molinos

La tinta de mi pluma torna a su fin
y con ella, ya me despido.
Poco más te puedo poner aquí
vuelve pronto, amigo salmantino.

Níveas Telas (propio)

Velas blancas atisbo en el mar.
Embravecido, hoy se encuentra
Esperanzado por vislumbrar
El blanco velero, que hacia mi se acerca.

Demasiado grande ha sido este mar
y ni un barco por la orilla vi
Cruel destino que me hace soportar
estar solo en este mar, sin poder vivir

No hace mucho, una barca vi pasar
pequeña era, mas de ilusión me llenaba
sin saber que me iba a ahogar
en este mar, que dejar tanto anhelaba

Ahora de nuevo
solo en este mar me encuentro
no vivo. No muero
y con profunda soledad
escribo este cuento.

Velas blancas atisbo en el horizonte
niveas telas que causan mi acongoja
solo deseo que Apolo mi mano coja
solo pido que el destino, no nuble mi mente.